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El largo camino por encontrar mi diagnóstico.

  • 22 jun 2023
  • 3 Min. de lectura

En el año 2019, comencé a manifestar dolores en las piernas, los cuales se caracterizaron por puntadas en las rodillas y tobillos al caminar, agacharme, y hacer ejercicios; calambres en las pantorrillas y muslos al finalizar el día o al hacer ejercicio; dolor al tacto y moretones constantes, además de otros síntomas tales como, sensación de pesadez, inflamación y acumulación de líquido.

La Primera consulta que realicé fue con un kinesiólogo a inicios de junio de ese mismo año, quien hace una evaluación general, encuentra diversos puntos de dolor a lo largo de extremidades y abundante tejido fibrótico, me recomienda evaluación con reumatólogo por posible fibromialgia (imagínense mi impresión).

A mediados de junio asistí a consulta con reumatóloga, ella realizó una evaluación de puntos dolorosos según indagación de posible fibromialgia e indica exámenes de sangre. Luego de realizar esos exámenes correspondientes, se descartó el diagnóstico de fibromialgia (para el alivio de mi ansiedad) y se da indicación de hacer masajes descontracturantes y de relajación y tomar suplementos vitamínicos; ya que los dolores podrían responder a falta de vitaminas.

Cuando asistí a realizar el masaje de relajación/descontracturante con una Masoterapeuta, Nicole (la maso) comeinza realizar una serie de preguntas relacionadas a los dolores en mis piernas y brazos, tipo de cuerpo, genética y distribución de la grasa subcutánea. Al terminar el masaje, me sienta en la camilla y comienza a comentarme que podría sufrir de una condición genética llamada LIPEDEMA.

Entré en una especie de negación y la verdad es que nunca busqué información sobre ese diagnóstico hasta que pasaron muchos meses y fue la pandemia ya que me ayudó a sacar la venda a mis ojos.

Durante el 2020 la pandemia hizo que las rutinas y hábitos cambiaran drásticamente en la sociedad. Y yo comencé a trabajar 100% online. Mi trabajo es dedicarme a ser psicóloga en un colegio de la ciudad de La Serena en Chile, en ese minuto trabajar en un colegio implicaba que todo el sistema educacional se transformara a formato teletrabajo y de pasar a una vida activa, pasé a trabajar todo el día sentada y dejé de hacer ejercicio (el que me acompañaba ya hace varios años es Pilates). Esto provocó que subiera cerca de 20 kilos y nuevamente comencé con dolores intensos de forma diaria en mis piernas.

Con el paso del tiempo, me decidí a investigar debido a la sugerencia que la masoterapeuta me había hecho, sobre lipedema; entonces encontré el blog https://lipedemadiary.com y en ese momento para mi sorpresa, todos mis síntomas se vieron explicados en esa patología. En el mismo blog se sugiere un médico especialista en Chile, el doctor Nicolas Pereira Covarrubias, cirujano plástico y reconstructivo.

Durante el año 2021, obtuve mi diagnóstico oficial de lipedema en grado 2 el cual fue otorgado por el médico cirujano Nicolas Pereira. Junto con el diagnóstico, se me indicó un tratamiento conservador, el cual consistía en hacer una serie de cambios en su estilo de vida; y como último tratamiento me dice que debo someterme a dos cirugías para evitar el avance de la enfermedad y reparar las secuelas que el lipedema ya había causado en mi cuerpo.

Durante el año 2021, me enfoqué en cambiar por completo mi estilo de vida e incorporar todo lo que el tratamiento conservador indicaba: comenzar un tratamiento con una nutricionista para poder incorporar una alimentación de tipo aniinflamatoria, tratamiento kinesiológico para reducir el edema e inflamación de las piernas, realizar ejercicios de bajo impacto, utilizar prendas compresivas para reducir la sintomatología y tratamiento psicológico para abordar las comorbilidades psicológicas asociadas al lipedema (depresión y ansiedad) que ya sufría desde hace unos años y la verdad no me había hecho cargo como corresponde (en casa de herrero, cuchillo de palo po). Sumado a la anterior, decidí buscar un médico que pudiera supervisar el tratamiento conservador, y por cosas de la vida encontré a una fisiatra en la serena que conocía la enfermedad, Claudia Figueroa. Fue muy lindo cuando fue a la primera consulta con ella y me hizo la evaluación para confirmar el diagnóstico, ella me dijo "estoy tan emocionada, había estudiado el lipedema pero tú eres la primera paciente en vivo que conosco". Al final encontrar al equipo médico fue una verdadera odisea y todos tuvieron que estudiar para poder atenderme.

En abril del 2022, tuve mi segunda evaluación con el cirujano para poder operarme, me indicó tratamiento pre operatorio con kinesióloga Karla Gamboa y se fijaron las fechas de las cirugías, 04 de julio y 25 de agosto del 2022. Sobre las cirugías ya tendré tiempo de contarles. Eso queda para la próxima.

Gracias por leerme.

Muchos cariños.


Cami.





 
 
 

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